MÓDULO 5
Una sociedad es moralmente pluralista cuando en ella conviven personas que tienen diferentes concepciones morales de lo que es la vida buena, diferentes proyectos de felicidad, es decir, diferentes máximos de felicidad; pero precisamente logran convivir pacíficamente porque al mismo tiempo tienen unos mínimos de justicia, que todos comparten y que todos respetan. Esos mínimos componen lo que se llama una ética cívica:
· La libertad, entendida como autonomía moral (cada persona es libre de querer unas cosas y no otras, siempre que no dañe a los demás) y como autonomía política (cada ciudadano puede participar activamente en la vida política de su comunidad).
· La igualdad, entendida como igualdad de oportunidades para alcanzar unos mínimos materiales y unas mínimas condiciones sociales y culturales para desarrollar una vida digna.
· La solidaridad, entendida como una acción para apoyar al débil para que alcance la mayor autonomía y desarrollo posibles. En un mundo con tantas desigualdades, difícilmente se puede lograr la libertad y la igualdad sin unas acciones solidarias.
· La tolerancia, o mejor dicho, el respeto activo: la sola tolerancia puede llevar a la indiferencia, por tanto, es mejor hablar de respeto activo (no solo permito que el otro, el diferente a mí, pueda convivir conmigo, sino que además procuro entenderlo, preocuparme por él, apoyarlo, e incluso aprender de él).
· El diálogo, como la mejor manera de resolver los problemas que supone la convivencia plural. La violencia trae resentimiento, odio y deseos de venganza, mientras que el diálogo permite buscar una solución pacífica que satisfaga a las partes y crear unas normas básicas de convivencia.

Por Ética cívica
entendemos que es la parte de la ética, de la reflexión, que se refiere a
nuestro comportamiento en una comunidad social. Es el esfuerzo de los seres
humanos para pensar, justificar y realizar el gran proyecto de la convivencia
justa. Está fundamentada por los Derechos Humanos que recogen los valores que
deben guiar nuestra conducta.
La democracia en México es un peligro, y deberíamos
librarnos de ella. Uno de sus principales postulados consiste en el sufragio
popular, lo que hace que el voto de cualquiera tenga el mismo peso. Pero des afortunadamente
el proceso político que se vivió en
México los pasados días 1 y2 de julio se llevo acabo bajo una falta de
conciencia, ética moral y social al presentarse: compra de votos, "pérdida"
de urnas, llenado ilícito de papeletas a favor de un candidato, falta de
información verídica, difamación, imposición, "eliminación" de
individuos que expresan su punto de vista y que no coincide con el de algunos
políticos en el poder, la elección a todas luces fue inequitativa y estuvo
plagada de irregularidades. Con todo esto como podemos pedirle a los jóvenes
que deben conducirse con ética y moral si ellos se dan cuenta de lo que
realmente sucede en nuestro país, un claro ejemplo es:
El 2 de julio de 2012
miles de personas acudieron a las tiendas Soriana a cambiar sus tarjetas
monedero que el PRI les dio a cambio de su voto en la jornada electoral del
primero de julio. De 1 a 5 tarjetas con montos de 100 a 600 pesos según su
participación o su apoyo en la compra del voto. El IFE simplemente se niega a
ver estos hechos delictivos.
Es de esperarse que la ciudadanía, dada la presentación de estos hechos, y de movimientos como el “Yo Soy 132”, que exigen la democratización de los medios, hagan una reflexión sobre su voto y piensen en los intereses que se verán afectados y beneficiados de elegir algún partido con éstas propuestas.Este movimiento busca como una de sus tareas más importantes democratizar los medios de comunicación, para que dejen de emplearse como instrumentos de enajenación, manipulación y dominación de la población, y sirvan como espacios de desarrollo social, fomenten la educación, así como una cultura de alta calidad en su selección por parte de la población y en el desarrollo de sus contenidos. Impulsará un movimiento para el retiro de concesiones de televisión y radio a las empresas que no cumplan con el uso adecuado de dichas concesiones como la ley lo establece, que contravengan el mal uso con contenidos degradantes para la población.

La ética del ciudadano que vive en un mundo pluralista nos conduce a practicar un tipo de educación abierta y dialogante en un clima de respeto, de libertad responsable y de solidaridad universalista. Pero, ¿cómo podemos los educadores abordar semejante objetivo?

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